Panamá es uno de esos lugares que, vistos desde el kayak, parecen hechos para la exploración. Un país pequeño en el mapa, pero enorme cuando uno piensa en costas, islas, selva, comunidades indígenas y la posibilidad de remar tanto en el Pacífico como en el Caribe.
En este episodio de Planeta Kayak cruzamos el Atlántico para hablar con Nicolás Guerrero, guía turístico en Panamá y una de esas personas a las que se les nota la pasión por el kayak desde la primera frase. Nicolás no solo organiza salidas y experiencias en kayak, sino que además está empeñado en algo todavía más chulo: sembrar la semilla del kayakismo en Panamá. Y hacerla crecer.
UN ENAMORADO DEL KAYAK Y DE PANAMÁ
Nicolás nos cuenta que descubrió el kayak en 2016, cuando compró su primera embarcación para hacer una travesía de 11 kilómetros hasta una isla. Aquella experiencia le marcó. Aunque tuvo que apartarse un tiempo de este mundo, en 2024 volvió con fuerza y desde entonces el kayak se ha convertido en una parte central de su vida y de su trabajo.
Su caso resulta especialmente interesante porque combina dos facetas que encajan muy bien: por un lado, su experiencia como guía naturalista y turístico; por otro, su creciente implicación con el kayak de mar y con la formación técnica necesaria para guiar con seguridad y criterio.
Más allá del negocio, hay una idea que atraviesa toda la entrevista: hacer crecer la comunidad kayakista local. Para Nicolás, cuanta más gente navegue, mejor será para todos. Una visión abierta, generosa y muy sana de entender este deporte.
PANAMÁ, UN PARAÍSO TODAVÍA POR DESCUBRIR
Uno de los aspectos más atractivos de la entrevista ha sido descubrir Panamá como destino kayakista top. Y la verdad es que lo que cuenta Nicolás abre el apetito viajero de cualquiera.
Estamos hablando de un país donde en muy poco tiempo puedes pasar de un océano a otro. Un lugar donde se puede remar con vistas a los rascacielos de Ciudad de Panamá, explorar islotes y pequeñas comunidades de pescadores, internarse por ríos hasta llegar a poblaciones indígenas o experiencias mucho más salvajes en un país con un turismo por explotar.
Según explica, Panamá sigue conservando algo que en muchos destinos ya se ha perdido: sensación real de exploración. Todavía hay rincones poco saturados, paisajes muy vírgenes y una relación muy directa con la naturaleza. Y eso, para quienes entendemos el kayak no solo como deporte sino también como manera de viajar y descubrir, tiene muchísimo valor.
EL KAYAK COMO HERRAMIENTA DE EXPLORACIÓN
Durante la charla aparece una idea que seguramente compartirá cualquiera que lleve años remando: el kayak es una embarcación extraordinaria para explorar, donde otras no llegan. Además, desde el kayak uno no solo se desplaza: también observa, escucha y se integra en el entorno de una manera muy especial.
Nicolás insiste en ello varias veces. Para él, Panamá ofrece un escenario ideal para este tipo de experiencias: mar, ríos, islas, costa urbana, naturaleza salvaje y una enorme diversidad cultural. Todo eso cabe dentro de una propuesta de turismo activo con mucho potencial.
FORMACIÓN, TÉCNICA Y PROFESIONALIZACIÓN
La entrevista también deja claro que guiar en kayak no es simplemente subirse a una embarcación y llevar gente al agua. Nicolás habla de técnica, de maniobras, de cartografía, de formación y de certificaciones. De hecho, ha viajado a Argentina para seguir formándose y tiene intención de continuar creciendo en este terreno.
Ese enfoque es una buena noticia. Porque cuando el kayak se quiere desarrollar de forma seria en un territorio, hacen falta personas que no solo tengan entusiasmo, sino también base técnica, criterio y voluntad de profesionalizar la actividad.
Además, en la conversación aparece una realidad que ya hemos visto otras veces al hablar con kayakistas de América Latina: en muchos países todavía faltan escuelas, oferta formativa, tiendas especializadas y estructuras estables para facilitar la práctica del kayak. Precisamente por eso el rol de personas como Nicolás es muy importante.
EL KAYAK COMO TERAPIA Y COMO FORMA DE VIDA
Uno de los momentos más bonitos del episodio llega cuando Nicolás explica cómo el kayak ha cambiado su vida. Habla del deporte como una terapia, como una motivación para cuidarse más, para ganar flexibilidad, para mejorar físicamente y para reconectar con la naturaleza.
Quien haya vivido algo parecido sabe de qué está hablando. El kayak tiene esa capacidad de mezclar esfuerzo físico, concentración, aventura, silencio, paisaje y desconexión. No se trata solo de remar. Se trata también de salir del ruido, del móvil, de la prisa y de la sensación de estar siempre disponible para todo el mundo.
Por eso esta conversación no se queda en lo turístico. También toca algo más profundo: la relación personal que muchas personas desarrollamos con el kayakismo.
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Si te interesa el turismo activo, los viajes en kayak o simplemente descubrir cómo se vive este deporte en otros países, este episodio te va a gustar mucho.
La charla con Nicolás Guerrero no solo nos acerca a Panamá como destino, sino que también nos recuerda algo importante: todavía quedan lugares donde remar puede seguir teniendo sabor a aventura.
