112 EL ALUCINANTE VIAJE DE OSKAR SPECK

Hay travesías que definen una época y personas que empujan los límites de lo que creemos posible en kayak. Oscar Speck es, sin duda, uno de esos nombres que debería estar grabado a fuego en la historia del kayak de expedición. Y, sin embargo, sigue siendo un gran desconocido.

Durante siete años, Speck paleó desde Ulm (Alemania) hasta Tatura (Australia) en una aventura que empezó casi como una huida laboral y terminó convirtiéndose en una de las travesías más largas, peligrosas y absurdamente épicas jamás realizadas en kayak.

Nuestro ídolo… salvo por una cosa: nadie habla de él.

UN KAYAK MUY LEJOS DE LO QUE CONOCEMOS HOY

Oscar Speck no viajaba en un kayak moderno de expedición. Su embarcación era un Faltboot, un kayak plegable alemán, antecesor directo de los kayaks actuales e inspirado en los diseños del Ártico que se popularizarían décadas más tarde, especialmente a partir de los años 50.

Un barco frágil para los estándares actuales, pero sorprendentemente capaz.

CARACTERÍSTICAS DEL KAYAK DE OSCAR SPECK

A continuación, las especificaciones de su Pionier II, un kayak originalmente biplaza y modificado a monoplaza para la expedición:

CARACTERÍSTICA DETALLE
Fabricante Pionier Faltboot-Werft, Alemania
Modelo Pionier II (kayak plegable biplaza modificado a monoplaza)
Estructura Armazón de fresno y varillas de madera flexible
Cubierta Lona y caucho laminado, ajustada como una “piel”
Peso total 29,5 kg
Longitud total 5,5 m
Manga 84 cm
Francobordo 25 cm
Capacidad de carga 295 kg
Velocidad máxima 6,5 nudos (12 km/h) con vela, según cálculos de Speck
Vela auxiliar 1,5 m² (solo para vientos moderados)
Gobierno Timón accionado por pedales con cables de acero
Equipamiento extra Remo de repuesto, brújula, cartas náuticas, tanques de agua moldeados, compartimentos estancos de latón, cámara Leica y rollos fotográficos

DE ELECTRICISTA DESEMPLEADO A AVENTURERO SIN RETORNO

Oscar Speck era contratista eléctrico. Cuando se le terminó el trabajo, decidió algo razonable (para 1934): irse a buscar empleo a Chipre… en kayak.

Comenzó descendiendo el Danubio, superó la Puerta de Hierro gracias a una mezcla de habilidad y suerte, y en la frontera entre Bulgaria y la antigua Yugoslavia realizó un porteo histórico para alcanzar el río Vardar, jamás navegado en kayak hasta entonces.

Las consecuencias no tardaron: costillas del kayak destrozadas contra las rocas, reparaciones enviadas a Alemania y cinco meses de espera hasta que el río volvió a descongelarse.

GRECIA, EL MEDITERRÁNEO Y EL PUNTO DE NO RETORNO

En primavera retomó su viaje hacia Salónica y vivió lo que sigue siendo el sueño de muchos kayakistas: recorrer la costa de Grecia, pasando por Andros, Kastelórizo… Para entonces, el viaje ya no iba de llegar a Chipre.

Llegó a Chipre, sí, pero continuó hasta Siria, tomó un autobús hasta Meskene y descendió el Éufrates. Allí conoció la hospitalidad árabe… y también los disparos nocturnos. Una de cal y otra de arena, hasta llegar a Basora.

ORIENTE MEDIO, PERSIA Y EL PRIMER GRAN AVISO

Mientras Speck avanzaba, dos kayakistas alemanes intentaron imitarlo. Ambos murieron tiroteados por rechazar la hospitalidad local.

Oscar continuó por la costa persa (actual Irán), atravesó Beluchistán y llegó a Bandar Abbas, empapándose de la vida persa. En Gwattar, le robaron el kayak y todas sus pertenencias.
Sobornó al jefe de policía, recuperó su barco… y siguió.

ASIA, MONZONES Y MALARIA

Tres años después de iniciar su viaje, llegó a Colombo. En Rangún decidió seguir hasta Mergui en pleno monzón. Algunas jornadas, el viento lo devolvía al punto de partida tras horas de paleo.

En Singapur le esperaba un nuevo kayak. El tercero.

Desde allí partió hacia Sumatra, Bali y Lombok, donde volvió a sufrir malaria. Débil y enfermo, las corrientes lo empujaron hasta Kissar, donde fue maltratado, y luego a Lakor, donde sufrió la peor agresión de todo el viaje.

Escapó como pudo hasta Sermata, denunció la agresión y pasó cuatro meses en Sourabaya, donde le operaron un tímpano reventado y se recuperó de la paliza. Aquella noche en Lakor le costó un año entero varado.

AUSTRALIA… Y EL FINAL MÁS ABSURDO POSIBLE

Salió de Saumlaki en un nuevo kayak (el cuarto), cruzó las islas Kei y realizó el cruce entre islas más largo hasta Nueva Guinea. Tras trámites interminables continuó hasta Saibai, la isla más septentrional de Australia.

viaje de oskar speck

Allí, unos policías lo llevaron directamente a un campo de concentración.
Era alemán, llevaba una pequeña bandera en la proa del kayak y había comenzado la Segunda Guerra Mundial.

Pasó siete años internado. Intentó escapar en bicicleta. No lo consiguió.

DESPUÉS DEL KAYAK

Con el tiempo recuperó la libertad, se dedicó a la minería, desarrolló una máquina para cortar piedra y se hizo rico.
Falleció en 1993. Todo lo que sabemos hoy proviene de las donaciones que su viuda realizó al Museo Marítimo de Australia.

No hay libros.
No hay películas.
No hay documentales.

Para una de las aventuras en kayak más largas, duras y surrealistas jamás realizadas.

EL LEGADO (Y QUIEN SÍ CONTARÁ SU HISTORIA)

Su travesía fue emulada por Sandy Robson, quien evitó el parón de Sourabaya pero no la malaria, los piratas ni los nativos violentos. Tardó cinco años y medio, tuvo encuentros con cocodrilos (algo que Oscar se ahorró) y recibió un final mucho más honroso.

De ese viaje sí habrá libro. De momento, solo una web.